jueves, 12 de julio de 2012

Rose Dewitt-Bukater

Este es el casting que hice para el personaje de Rose, de la película de 1997 Titanic, en un foro de RPG basado en el largometraje.

¡Y me la otorgaron!

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¿Libertad? Aunque todo el mundo pudiera pensar que una persona de su standing era libre, muchos se equivocaban. Rose sabía perfectamente que gozaba de la misma libertad, que los sirvientes y doncellas a los que su madre miraba como si fueran una mosca a la que había que aplastar. Solo eran algo que usar en su beneficio. Ni siquiera entendía realmente, como siendo hija de su madre ella podía ser tan diferente y tratarlos casi como a iguales. ¿No lo eran? ¿Qué importaban a veces las clases sociales? Ese punto de rebeldía era algo que molestaba sobremanera a su madre, después de todo la hacía un tanto incontrolable. Rose, sin embargo, había llegado a la conclusión de que había sido precisamente la presión que habían ejercido sobre ella con toda la educación que le habían inculcado y las cosas que le exigían habían conseguido que sacase precisamente esa rebeldía.

La última obligación a la que se había visto sometida era casarse con Caledon Hockley, un empresario del metal que podía sacarla a su madre y a ella de las deudas en las que habían quedado sumidas cuando su padre murió. La joven podía notar una nota de irritación en la voz de su madre cuando alguien sacaba el tema de su padre, aunque ante los demás sabía disimularlo bien, pues claro, todo aquello había tenido que quedar guardado en secreto. Posiblemente de haberse filtrado gracias a uno de sus criados y doncellas, su madre se hubiese asegurado de que recibieran un castigo acorde con el “delito” realizado. Sólo pensar en aquello le producía cierto malestar a la joven de cabellos rojizos.

Ni siquiera él sabía el problema en el que estaban metidas.

Él... Él en esos momentos era su otro problema, aquel que la privaba de libertad. Su madre siempre alegaba que todo aquello era culpa de su padre, de las deudas con las que las había dejado, pero eso no quitaba que cada vez que sacaban el tema de su compromiso (cosa que solía hacer su madre) la hiciera sentirse responsable de su situación. Claro, chantaje emocional. Su madre usaba sus emociones para hacerla sentirse culpable ya fuese por su forma de tratar a Hockley, por su evidente falta de entusiasmo ante la boda... y siempre culminaba aquellas charlas diciéndole que si no cumplía el compromiso y se casaba con Caledon ellas dos acabarían arruinadas. “¿Es que quieres ver a tu madre trabajando” era una de las muchas cosas que le decía. Todo con el fin de hacerla sentirse mal.

Precisamente lo peor de estar en un barco, del que como era lógico no se podía ir muy lejos y solo podía estar en determinados sitios (en teoría, claro), era que no podía deshacerse con facilidad de ninguno de los dos. En especial de Cal, que mandaba a su guardaespaldas todo el día detrás de ella y eso que prácticamente acababan de embarcar. ¡Cómo si se fuera a perder en el barco! ¡Por Dios! Al menos parecía que en aquella ocasión no la habían seguido ninguno de los tres, ni siquiera el guardaespaldas, aunque estaba prácticamente segura de que en cualquier momento aparecería, creyendo que sabe ser discreto y hacer su trabajo.

Sonrió ante aquel último pensamiento durante unos segundos sin pararse apenas a pensar en ello, al tiempo que se apoyaba en la barandilla del barco y dejaba que la brisa marina diera contra su rostro. Por primera vez en aquel día se podría decir que se sentía tranquila y relajada, sin nadie revoloteando a su alrededor. Y solo por un instante sentía que no estaba en aquella jaula de oro donde la tenían encerrada, con la sensación de que se asfixiaba y privada de la libertad que ansiaba.

Después de todo, seguía esperando el día en que la vida tuviera algo más que ofrecerle que lujos, obligaciones, protocolos y fiestas aburridas. Seguía esperando aquella chispa en la vida que la hiciera vibrar, que la hiciera feliz de verdad. En definitiva, seguía esperando que su vida no fuese el simple transcurrir de los días.


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