jueves, 9 de mayo de 2013

Flashforward


Mi madre siempre decía que aquello a lo que más queremos lo protegemos hasta con nuestra propia vida, y tenía razón. Lo que nunca me contó es que siempre, en todos los momentos de tu vida vas a querer de una forma u otra a alguien. La diferencia radica en que hay amores que perduran de por vida, otros que son pasajeros, algunos que llegas a olvidar y luego están aquellos que incluso antes de conocerlos ya los amas.

Aquello qué más quieres...

Yo tengo tres amores en mi vida y sé que van a seguir estando conmigo para siempre. Asier fue como una especie de salvavidas que llegó a mi vida cuando estaba perdida. Acababa de perder a mi madre y me dirigía a una tierra que no conocía. De alguna manera quiero creer que él tuvo mucho que ver con todo lo que me ocurrió, aunque de lo que estoy completamente segura es de que, sin él no habría sobrevivido aquella fatídica noche. No, posiblemente hubiese acabado siendo una de las más de mil víctimas que perecieron en el hundimiento. Todo podría haber sido tan diferente de no habernos encontrado aquel 10 de abril de 1912 en la cubierta de tercera clase del Titanic…

Hemos superado todos los obstáculos que la vida nos puso por en medio durante aquellos años y sé que todas las riñas y todas las cosas en las que no estuvimos de acuerdo tan solo afianzaron nuestra unión. Solo demostró que por muy diferentes que sean dos personas no tienen porque separarse para siempre.

Ahora veo esos momentos simplemente como pasos en mi vida que me conducían hasta el momento que vivo ahora. Había pasos más fáciles que otros y aún recuerdo el temblor de mis piernas cuando me dirigía hasta él para unirme a él el resto de mi vida, respetarle y sobretodo amarle. Llegué hasta él sin poder borrar la sonrisa de mi cara y sin vacilar ni un solo segundo para responder “Sí, quiero” a la pregunta formulada.

Emma acaba de entrar en la habitación y nos mira con sus ojos marrones bien abiertos y su cabello castaño cayendo totalmente desordenado sobre sus hombros. Asier siempre dice que tiene los ojos tan grande y hermosos como yo, aunque yo misma nunca le he visto nada de especial a mis ojos, siempre he considerado los suyos, que son azules como el mismísimo cielo, más bonitos que los míos.

Recuerdo la primera vez que la sostuve en brazos... Tan pequeña, tan frágil, tan tierna... Recuerdo haber cruzado una mirada y una sonrisa con Asier a pesar de lo cansada que estaba. Fue posiblemente uno de los momentos más felices, de esos que junto a otros catapultas en algún lugar de tu mente.

Son ese tipo de recuerdos a los que puedes aferrarte para sentirte feliz.

Claro que el que estoy viviendo ahora mismo también pertenece a esa larga lista... Una lista que empieza hace muchos años, posiblemente el recuerdo de una infancia feliz junto a mis padres y mi hermana sea el primero de la lista.

El nacimiento de mi sobrino. Ese fatídico viaje durante el cual conocí a la persona más importante de mi vida. Los buenos momentos en las dependencias de tercera clase. La primera vez que me cogió en volandas. Nuestro primer beso. Nuestra primera vez. Abrazos. Caricias. Sonrisas. Miradas. Besos. Risas. Lágrimas. La proposición. Nuestra boda. Familia. La noticia de mi embarazo. El nacimiento de Emma. Sus primeros pasos. Sus primeras palabras. Su primera sonrisa, risa.... “Papá y mamá”.

Eleanor.

Ese es el nombre de nuestra segunda hija a la que Emma ahora mira con enorme curiosidad desde los brazos de su padre. Ambas hijas tienen el nombre de nuestras madres lo cual las hace un poco más especial si eso cabe… y curiosamente Emma tiene mis ojos y Eleanor los mismos ojos azules que Asier.

Ese solo pensamiento hace que vuelva a sonreír, una sonrisa que se contagia con facilidad a Asier y a Emma. La felicidad está en el ambiente en ese mismo momento. Tanto es así que creo que ni la más oscura de las intenciones podría terminar con ella.

Después de todo el amor, el amor verdadero y puro es capaz de romper cualquier maldición. De impedir que cualquier maldición corrompa aquello que más amas en el mundo, y las personas que están conmigo ahora mismo en esta habitación son lo que más amo en el mundo.

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